Durante
los años 80, el café zarumeño fue bien aceptado para mezclarlo con otro de
calidad inferior (de amplia producción anual). La aparición de este café en el
mercado local hizo que bajaran los precios de una forma drástica, por lo que
muchos productores abandonaron los cafetos para ingresar a otro tipo de cultivo
más rentable.
No
obstante la calidad y exigencia del consumidor del buen café, revitalizó el
mercado y poco a poco, el café zarumeño fue cobrando importancia en el mercado
nacional e internacional, incluso el café zarumeño ha recibido varios premios
europeos por su calidad. Los bebedores lo aprecian por la riqueza de su aroma,
su gusto estimulante y su suavidad al paladar.
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